jueves, 24 de septiembre de 2009

Babalic Mamá ( o nana a una madre que ya no está)



Sigo aquí medio filipina medio membrillo.
Recordando cuando seguíamos al sol.
Ponías voces y te creía.
Creía que eras el sol, la luna, las estrellas.
Hasta que te apagaste -poco a poco- como una de ellas.
En mis brazos te dormiste para siempre.
Entre nosotros.
Contracorriente.
Que se tiene que enseñar a un niño.
Aprenderlo todo con cariño.
Aún recuerdo tu Ulises.
Tu Aloma.
Tu regaliz escondido.
Hasta el año que viene.
Hasta mañana.
Hasta esta noche, junto a mi cama.
Babalic mamá.


martes, 22 de septiembre de 2009


Nace Blackie books entre oropeles y drusbas. Entre decisiones y valientes. Entre bastidores unos héroes. Entre los héroes unos niños (en el fondo y forma). Entre los niños uno en concreto que escribía sobre cacas y piedrecitas. Entre los manuscritos uno sobre Warhol y otro sobre Rodari. Encima de la mesa de las oficinas unos bolis sin tapón. Y sin tapones la bañera se convierte en nave espacial. Y navegando por el espacio, una marciana que soy yo, te dice a tí, gracias por hacerme el desayuno. Aunque sea una marciana, rara verde y con ventosas en los pies.
He aquí mi pequeño homenaje a Blackie books pero no sólo.
Aquí a sus pies tienen y tendrán siempre a Mrs. *
El espacio y el tiempo no importan, los tapones sí, sobretodo en las orejas.
Viva Blackie Books y los niños que habitan en él.

viernes, 11 de septiembre de 2009

El canto del cisne y un salto al vacío (...o bueno casi)
























El vilonchelo de Pau Casals era un Gffriller, un instrumento que no posee un enorme sonido. Ni mucho menos una fama como los Stradivarius. Sin embargo siempre lo prefirió por desposeer ese sonido tan identificable, un matiz demasiado fuerte que no le gustaba.
 Tan bello pero no tan invasivo era el sonido del instrumento que él había escogido entre otros. Siempre le acompañaría a lo largo de su carrera.
Cuanto más usada está una cuerda mejor suena; y suena mejor aún cuando ya está a punto de quebrarse; cuando le llega lo que se llama el canto del cisne. Naturalmente una cuerda muy usada representa un problema para un concierto; pero es cierto que ese es uno de los riesgos que hay que afrontar. Riesgos.
Una vez dando un recital en Ginebra, interpretaba la suite num 6 de Bach. Todo marchaba bien, el preludio y los demás movimientos, hasta que llego la Sarabanda; es un movimiento muy difícil, con dobles paradas y justo después de haber empezado la interpretación de dicho movimiento la cuerda  se quebró secamente sin aviso. Él se retiró y la cambió  mientras el público esperaba. De vuelta al escenario comenzó la suite desde el principio; es verdaderamenete muy duro comenzar con una cuerda nueva; todo marchaba perfectamente hasta que llegó la Sarabanda otra vez; ahí en el preciso momento, igual que en la representación anterior, la cuerda se rompió. Se retiró de nuevo, volvió a escena y empezó otra suite. Comprendió que la suite número 6 no estaba hecha para él ese día. Si volviera a empezar seguro que escogería arriesgarse de nuevo con la cuerda usada.
Mientras leía esto pensaba que no podemos controlarlo todo, de hecho no controlamos casi nada, por eso me tiré de un puente junto con dos amigos este verano. El agua estaba muy fría, pero nunca he sido tan feliz nadando hacia la orilla y el beso que me dió J en el agua no lo voy a olvidar en mi vida. Tampoco la señora que tiraba flores en la orilla, no fue un sueño, fue quizás un matiz demasiado fuerte, un subrayado a la negrita. Mi sarabanda.