domingo, 28 de noviembre de 2010

Tarde de bizcocho con Rodari
























En el planeta Bih no hay libros. La ciencia se vende y se consume en botellas.
La historia es un líquido colorado como una granada; la geografía, un líquido color verde menta; la gramática es incolora y sabe a agua mineral. No hay escuelas; se estudia en casa. Los niños, según la edad, han de tomarse cada mañana un vaso de historia, algunas cucharadas de aritmética, etcétera.
¿Vais a creerlo? Son caprichosos igualmente.
-Vamos, sé bueno -dice mamá-; no sabes lo rica que está la zoología. Es dulce, dulcísima. Pregúntaselo a Carolina - que es el robot electrónico de servicio.
Carolina se ofrece generosamente para probar antes el contenido de la botella. Se echa un poquitín en el vaso, se lo toma y lo paladea: ¡Huy!, ya lo creo que está rica - Exclama.
E inmediatamente comienza a recitar la lección de zoología:
-"La vaca es un cuadrúpedo rumiante que se alimenta de hierba y nos proporciona el chocolate con leche".
-¿Has visto? - pregunta mamá, triunfante.
El pequeño colegial se queja. Todavía sospecha que no se trate de zoología, sino de aceite de hígado de bacalao. Luego se resigna, cierra los ojos y engulle su lección de un solo trago. Aplausos.
Naturalmente también hay, como es lógico, algunos colegiales diligentes y estudiosos: es más, golosos. Se levantan por la noche para tomarse a escondidas la historia-granada y se beben hasta la última gota del vaso. Se vuelven muy sabios.
Para los niños de los parvularios hay caramelos instructivos: tienen sabor de fresa, de piña, de cereza, y contienen algunas poesías fáciles de recordar, los nombres de los días de la semana y la numeración hasta diez.
Un amigo mío cosmonauta me ha traído uno de estos caramelos como recuerdo. Se lo he dado a mi pequeña e inmediatamente ha empezado a recitar una poesía cómica en el idioma del planeta Bih, que decía más o menos:
anta anta pero pero
penta pinta pim peró,
y yo no me he enterado de nada.

NOVIEMBRE: DESNUDEZ ZURZIDA Y VESPUNTEADA























Lidia Blánquez -Terapeuta de pares magnéticos y medicina tradicional china. Trabaja en BioSpace 629379277- es mi nutricionista y terapeuta, yo su jefa de comunicación.
Lidia es una entre un millón como se puede ver en el retrato que le hizo Katia. Lo de los corazones, es cierto.


Lidia me convenció para que me apuntara en octubre a un curso de cocina, ayer hice "cocretas" para Lola con Tempeh y salieron buenísimas. Por fin sé cortar cebolla gracias a Santi Fernández -630973441 santi@cuinasana.cat-  que es el hombre que más me ha hecho llorar y me ha sacado lo más ying para estar equilibrada con mi yang.


Hago fotos de todas las clases, colores. Aquí un bosque.


















La vista desde mi ventana, en mi habitación de yoga, al fondo Agbar delante Arco de Trinfo y en primer plano un árbol que ya veréis en verano, no hago ruido al lado duerme Empe.


Breakfast in bed, con bandeja, tostadas, té de Molly, mermelada de Reina Claudia de Antú: Life is beautiful.


Life sigue siendo Beautiful, qué puedo añadir: estrecho de Sumatra, Malaca y Ceilán. (Antes)



El estrecho se transforma en mar. (Después)


Exit trough the gift shop, me gustó tanto como The Drums. Entregada.



Un montón de inspiraciones de Josephine Altavilla. (Valencia 199) y cada día un placer -y una aventura-. Al lado está Habaluc, un buen sitio de menú. Si hay crema pedidla, siempre es un valor seguro.


Más clases de cocina, Paolimente: Senza Fine y más aventuras de papel pintado chino del siglo XIV gracias Antú. A ver si lo fotografío o me envuelvo yo a mi misma para darte una sopresa. Nefertiti ¡Qué contrastes diametrales me ha reservado el Destino!


Más inspiraciones de Josephine, este es un pájaro gordejo que mira avieso.

Lo único malo de noviembre ha sido que no he podido escribir, como esos higos secos o las setas umeboshi amargas, aunque curativas, me volví a romper y  a vespuntearme como un muñequito gastado.
Ni como perchero, ni papel pintado a lunares rojo, ni paraguas, ni ropero, ni bufanda, ni camisón. Aunque sí como sobre bien guardado deseandole lo mejor o un cordelito de pastelería que se aleja y aleja o una porcelana en una vitrina guardada de los niños y juegos. Chin Pón.